Aquí está el primer artículo de una serie que quiero escribir sobre quien es el hombre. En las recomendaciones que hacen para los bloggers, se dice que los posts deben ser cortos pero constantes. Este no lo es, pero al fin y al cabo los blogs son para hacer lo que quieras (bueno casi todo) con el, ¿o no? Si alguien lo lee me avisa.
Hace unos días, un amigo me contaba que al estar utilizando el multifacético msn, se topó con una persona a la que no conocía y que por asares del destino tenía en lista de contactos. Esta persona le preguntó: “¿Quién eres?” A mí amigo le entró un aire filosófico y contestó, jocosamente, que esa pregunta requería una respuesta más completa de lo que se puede escribir en una ventana de chat.
No sé si mi amigo se dio cuenta del embrollo filosófico en el que se metió, porque la respuesta sobre quien es el hombre y más importante aún, sobre quién soy (quienes somos cada uno de nosotros), ha sido y sigue siendo abordada desde muchos puntos de vista. No es extraño que suceda así. Sólo ante una idea clara y diferente de lo que es el hombre, sabremos actuar. Del concepto que se tenga sobre el hombre dependen en gran medida, las decisiones que tomemos en nuestra vida.
Ejemplos, sobran. Siglo XX, década de los 40´s. Los nazis arrasan con Europa y con ella se llevan pilares de la civilización occidental. La guerra no sólo dejó bajo tierra a millones de personas y desamparadas a otras tantas familias; la guerra dejó descobijada de verdades últimas, de ideas radicales, de esperanza, a una civilización que no ha vuelto a encontrar la salida del túnel.
Cuando era más joven (creo recordar que no fue hace mucho), me intrigaba el saber cómo el hombre (pocos hombres) podían darle un vuelco tan grande al mundo en unos cuantos años. ¿De dónde – pensaba mientras dibujaba con rojo las posiciones de los nazis y con azúl las de los aliados en mi cuaderno de historia – viene ese alud arrollador, que de pronto lo cubre todo como un Tsunami (sí cuando yo era más joven ya existían los Tsunamis, aunque no eran tan tristemente populares cómo ahora)? Ahora me doy cuenta de que no lo entendía, por una razón muy sencilla, no era eso lo que sucedía. Hitler, como bien sabemos, no se despertó un día y dijo: “Sí, ahora lo veo todo con claridad, nuestra raza es superior. Para que el mundo progrese, tenemos que apoderarnos de él y subyugar a todos los demás que no saben q onda (sic) con esto de ser hombres”. No, no fue así, el Führer del bigotito enigmático, fue formando su idea de hombre gracias a sus lecturas. ¿De dónde le vinieron ideas tan despampanantes? Desde luego muchas circunstancias ayudaron a crear este caldo venenenoso. Ortega y Gasset nos diría que Adolf era él y sus circunstancias. Cómo muchas veces, la sabiduría porpular mexicana es más elocuente: dime con quién andas y te diré quien eres. He aquí un primer acercamiento a la respuesta de quienes somos. En el caso de Hitler, podríamos decir, dime a quién lees y te diré quién eres. Varios autores contribuyeron a crear ese enredo en su cabeza. Por restricciones espaciales, querría centrarme en un sólo autor, que aún en nuestros días tiene mucho pegue y está muy “in”.
Grandes son los poderes de las letras, que trascienden generaciones. Friedrich Nietzsche murió en 1900, cuando Hitler tenía 11 años y lejos de leer la Genealogía de la moral, Adolfito corría con su trajecito austriaco, persiguiendo canguros (este párrafo está dedicado a un querido amigo, que preguntó a un austriaco si cerca de su casa había canguros. Ese día mi amigo aprendió, que Austria y Australia no son lo mismo, viva el aprendizaje). “…cuando se tiene compasión, se pierde fuerza. La compasión entorpece la ley del desarrollo… conserva lo que ya está listo para ser aniquilado, opone resistencia a favor de los desheredados y de los condenados. Nada hay más malsano en nuestra malsana humanidad que la compasión cristiana” (El Anticristo), ¿les suena? A Hitler y al teórico del nazismo Alfred Rosenberg les retumbó mucho tiempo en la cabeza.
Esta frase expone claramente la ética del dominio de Nietzsche, que desembocaría en la idea de la superioridad de la raza aria. Entiende al hombre como configurado sólo por sus costumbres. ¿De dónde vienen estas costumbres sino de la propia raza? Por lo tanto, el hombre es su raza y como consecuencia es inútil buscar un común denominador a todo hombre. Luchemos entonces, para ver qué raza es la mejor y la que debe dominar el mundo.
Increíblemente, Nietzsche supo prever muy bien las consecuencias de sus ideas:“Mi nombre estará un día ligado al recuerdo de una crisis, como no haya habido otra igual en la tierra, al más hondo conflicto de conciencia, a una decisión que se proclama contrario a todo lo que hasta ahora se había creído, pedido y consagrado. No soy un hombre, soy una carga de dinamita...La noción de política se encuentra ahora del todo en una guerra entre espíritus, todas las formas de dominación de la vieja sociedad han saltado por el aire; todas reposan sobre la mentira; habrá guerras como nunca las hubo sobre la faz de la tierra. Solamente a partir de mí puede comenzar en la tierra la gran política”. Sólo partir de él comenzó la gran decadencia de occidente.
¿Es qué Hitler y Rosenberg eran unos desalmados de profesión o simplemente eran mentes manipulables? ¿Cómo creer, cómo sostener que la base del progreso está en la aniquilación de una raza? Desgraciadamente, Nietzsche no sólo era una carga de dinamita, también era inteligente y sabía sazonar las ideas, cubrir la mentira con capa de verdad. Así han sido mucho célebres escritores y así siguen siendo. Vaya lío, intentamos descubrir quiénes somos a través de quienes se lo han preguntado y nos topamos con que muchos se han equivocado. ¿Cómo saber dónde está la verdad? Un factor que no siempre es definitivo, pero que está muy al alcance de nuestras manos, es ver el fin que tuvo cada personaje.
¿Porqué no me satisface la propuesta de Nietzsche? ¿Es que acaso soy un filósofo de profesión y he leído todo acerca de él? No, soy tan filósofo como cualquier hombre (o mujer, niñas no se me sientan) lo puede ser, sólo he leído a Nierzsche indirectamente, pero viví en el s. XX y estoy entrando con exuberante alboroto al XXI y me doy cuenta de que la huella de Nietzsche (¿por qué no se apellidaba Rodríguez, sería más fácil) no ha hecho sino estragos negativos. Más aún, me basta saber que vivió los últimos años de su vida (10 para ser exactos), bajó una crisis de locura de la que nunca se recuperó, fue internado en varias clínicas que no pudieron ayudarlo, hasta que finalmente el “superhombre” murió. Es famosa su expresión: “Dios ha muerto, viva el superhombre”. Cuentan que en su pueblo natal, apareció esta frase en la pared de una calle: “Nietzsche ha muerto, firma: Dios”.
Hasta aquí el ejemplo y la pregunta no ha sido contestada, ¿quién es el hombre? Por lo pronto sabemos que el hombre no es su raza, yo no estoy determinado por el color de mi piel, ni tengo que ser juzgado (para bien o para mal) por ello, como bien sabemos pero pronto olvidamos. Parece que será tema de otro artículo. Sigamos buscando respuestas en quienes se lo han preguntado.
1 comentarios:
Oye, no sabía que tenias blog!
El trabajo de todos los dias aveces hace que parezca un "lujo" darse el tiempo de escribir todos lo días en el blog, y no porque tarde mucho escribir unas 200 palabras por decir algo, si no porque hay que planear qué y como escribir.
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