sábado, septiembre 16, 2006

Mal du pays, Heimweh o Mal de corazón.

"During the period, from the late seventeenth century to the late nineteenth century, that doctors diagnosed and treated nostalgia, it also had other names in various languages — mal du pays (country sickness) in French, Heimweh (home-pain) in German, and el mal de corazón (heart-pain) in Spanish. "


"Nostalgia may not refer to a medical condition anymore, however it can still carry with it symptoms that are very much real and physical in nature. These symptoms can include, but are not limited to, tightening of chest and/or throat, pain in the pit of the stomach, and nostalgia has been known to lead to despair."
(Wikipedia, Voz: Nostalgia. http://en.wikipedia.org/wiki/Nostalgia).


Me encanta la manía de los gringos para asegurarse de que no se les escapa nada por lo que los puedan demandar; como ese famoso, poco comprometedor y amarrón: "but are not limited to", I love the U.S.


En fin, ¡qué me llegó la nostalgia! Con el background que tengo no se podría esperar otra cosa.


Nací en el Barrio más bohemio de la ciudad: tiene raíces gitanas (no puse andaluzas para que no se vea pretencioso), es cuna de toreros y poetas famosos. Además de estar lleno de leyendas románticas; sus casas, parques y fuentes parecen invitar a sentarse a tocar la guitarra y empinarse unos alipuses. Tiene calles anchas, empedradas y algunas hasta peatonales con restaurantes de comida típica y música en vivo (lo único que no es de la región es un restaurante yucateco que lo hace un barrio más internacional).
Así es el Barrio del Encino, su historia (sus historias) completa (s) se las contaré otro día con más calma, como diría mi mamá.


Como si esto no fuera poco, la insigne institución donde estudié (es un decir) la secundaria y la prepa se llama, sorpréndase el lector: Centro Escolar El Encino. Este otro Encino tiene también sus historias, algunas se las contaré luego, otras no.


"¿Porqué estará este estúpido contándome todo esto?", se preguntará Germán Dehesa ávido lector de este blog. Resulta que el otro día recibí un mensaje de un antiguo maestro de esta insigne institución. No sabría decir si alguna vez fuimos amigos, pero teníamos bastantes diferencias como para haberlo sido. No compartía la mayoría de sus opiniones, en parte porque en aquel entonces yo no tenía opiniones propias y en parte porque creo que su opinión consistía siempre en disentir.


Sin embargo es uno de los grandes culpables de mi nostalgia. Me enseñó muchas cosas sobre la vida bohemia: me introdujo al ritual y la liturgia del cigarro, a la literatura como forma de vida y escribió una de las frases que han alimentado mi nostalgia durante años. Pertenece a un poema que creo recodar, se llamaba "Bienaventurados" y dice así: "... nunca olvidaremos este momento: asentí y lo cumplo".

Ahora nos hemos encontrado por el mundo de los blogs. El tiene uno sobre los rincones de Aguascalientes que me trajo aún más nostalgia. Además, dice compartir mi pasión chestertoniana. Lo único que me queda por decir es: ¡salud mi estimado gachupas!



Cajón de desmadre:
Miguel Bosé y Alejandro Fernández le cantan a La Habana como yo quisiera cantarle a mi Barrio. Y dice así:


Desde La Palma surqué los cielos
con la ilusión de llegar a ti
soñé entre nubes con todo aquello
de un azul para no olvidar.

Vino a mi mente todas las cosas
que me contaba abuelo de ti
estar tan cerca de todo aquello
de tantas cosas para vivir.

Sentí de pronto que me envolvía
un aire nuevo y una sonrisa
pisaba el suelo que tanto amé
y tan real lo que yo sentía.

Era tu voz tu mirada serena
tu cielo abierto me recibía
y un olor nuevo de piel morena
apacible en el tiempo dama dormida.


P.D. Una vez más: ¡salud!

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