El otro día escuché que la tarea de los intelectuales es presentar ideas para ayudar a los demás a pensar. Desgraciadamente nuestros intelectuales están bastante lejos de esa posibilidad. En los próximos posts hablaré de tres que me han decepcionado.
La primera vez que supe lo que significaba un lugar común, fue en la clase del Lic. Quevedo. A este ilustre pensador le aprendí varias cosas (entre ellas la sabia frase: "entre las delicias de la vida está el quedarse dormido leyendo un buen libro"). Quevedo es un hombre con barba de candado, voz profunda y poco sentido del humor (o por lo menos sin el sentido del humor suficiente para reírse de mis bromas).
La primera vez que supe lo que significaba un lugar común, fue en la clase del Lic. Quevedo. A este ilustre pensador le aprendí varias cosas (entre ellas la sabia frase: "entre las delicias de la vida está el quedarse dormido leyendo un buen libro"). Quevedo es un hombre con barba de candado, voz profunda y poco sentido del humor (o por lo menos sin el sentido del humor suficiente para reírse de mis bromas).
No recuerdo de que nos estaría hablando, pero seguro aquella clase sería algo parecido a esto:
Primera escena: Entra Quevedo al salón. El Camel y Lalo Rizk (¿así se escribe?) le dan ritmo al ventilador bailarín (que, a seis meses de haber sido comprado carece de rejillas, las aspas están rayadas con todo tipo de vituperios coloridos y solo vibra al ritmo de los aplausos y el eh, eh, eh). Marco está calentado el asiento de alguien más (omitimos nombres) con un encendedor. Galán está aventando bolitas de papel ensalivado. Mauuuuu está soñando con el campeonato del Atlante donde él es la estrella. Atrr está cantando Du hast (¿así se escribe?). La Mula se está comiendo el lonche de Pizaña. El Winny está gritando canciones ininteligibles. Yo, por su puesto, estoy estudiando la lección del día.
Quevedo: Buendía.
Atrr: du, du hast, du hast micht.
Quevedo: Señores, tomen sus lugares.
El Camel: eh, eh, eh, eh.
Quevedo: Eduardo, deja de escribir onomatopeyas de mi nombre en las bancas. Bien, hoy vamos a hablar de la literatura romántica. ¿Alguien me puede decir cuáles son las características de esta corriente?
Rodrigo B: claro profesor, esta corriente se distingue por la exaltación de la naturaleza, el amor, la ingenuidad, la pasión y la melancolía. Es criticada por usar lugares comunes y desterrar el papel de la inteligencia sobre la voluntad.
Quevedo: muy bien Rodrigo, como siempre.
Rodrigo: Lic, tengo una duda. ¿Qué son los lugares comunes?
Paréntesis (). Ante este tipo de preguntas el Lic. Lupián, nuestro maestro de Civismo, con su novedoso método pedagógico hubiera contestado: "contéstamelo tu mismo". Lo cual quiere decir: no sé.
Quevedo: muy buena pregunta Rodrigo, como siempre. Los lugares comunes son ideas, personajes, descripciones, historias, situaciones, etc; que sirven para conectar al lector con la obra, para acercar la historia de una novela a la vida real del lector. Aunque fueron y son usados con éxito han caído en menosprecio por la falta de habilidad de algunos autores para usarlos.
Hasta aquí la clase del lic Quevedo.
Vamos al grano de nuestra idea. Desde hace algunos meses he tenido mis desavenencias con Pedro Ferriz. Aunque él no se ha enterado, estoy bastante a disgusto con su forma de comentar las noticias. No sé quién es el que ha cambiado él, yo, el país o los tres; pero me he distanciado de su forma de pensar.
Me explico. Por ahí de noviembre el inge dijo algo así como esto: imagínense que nuestro sistema educativo fuera como el escandinavo. Que cada año pudiéramos sacar un Schopenhauer o un Nietzsche. No discutamos ahora los detalles sobre la educación que queremos, lo importantes es tener una educación de calidad.Definitivamente el señor Ferriz es romántico. En lugar de decir pienso, ahora dice siento. Exalta la idea romántica de un país perfecto, producto de la educación. No hace falta más que voluntad y educación; además solo habla de lugares comunes: ¡qué romántico!
Como siempre, Chesterton explica mejor lo que yo estoy pensando: "He says, "Neither in religion nor morality, my friend, lie the hopes of the race, but in education." This, clearly expressed, means, "We cannot decide what is good, but let us give it to our children."" Heretics pp.23.
Otra algarabía romántico del señor de Cón es la siguiente: necesitamos progreso, este país no progresará hasta que dejemos o empecemos x, y, z.
"As enunciated today, "progress" is simply a comparative of which we have not settled the superlative". Heretics. pp.35-36.
El progreso sin más es un concepto vacío; ni bueno, ni malo. El señor Ferriz quiere progresar hacia donde el progreso nos lleve. Lo importante es progresar educando. ¿Progresar hacia dónde y educar qué? son preguntas que quedan en segundo plano para Grupo Imagen.
¿Qué queremos que las nuevas generaciones aprendan?¿Qué diferencia a los grandes (y felices) de los pusilánimes (y desgraciados)? Esta es la pregunta que nos deberíamos hacer. Y al responderla debemos evitar los lugares comunes, las frases hechas y las razonadas sin razones para justificar una vida cómoda; es decir, debemos evitar la opinión de Fernanda Familiar (no se pierdan el próximo post.
Cajón de desmadre:
Me ha agradado el comienzo de Calderón: firme, seguro, marcial, claro, realista y valiente. Quizá es porque todos estos elementos estuvieron ausentes del gobierno de Fox, pero cómo se notan en el de Calderón.
Las señales han sido muy claras: tenemos un comandante en jefe -que se viste como tal- y está moviendo las piezas que están a su disposición para hacer sentir su presencia en la protección del territorio. No sé que tanto hayan funcionado los operativos en los diferentes estados -esta semana se estrenan en Nuevo León-, pero el simple hecho es una señal a la ciudadanía y por lo menos a mí meda un poco más de seguridad.
Por otro lado, las acciones llevadas a cabo para normalizar el precio de la tortilla me parecieron acertadas y oportunas. Aunque Monreal quiera mentirnos con sus estúpidos teatritos -la realidad es que la tortillería donde compró sus redonditas las vende a $8.50 y no a $9.50 como dijo-, el precio se ha estabilizado en el 80% de los expendios y sobre todo en los que están más cerca de la gente más pobre. Las medidas no son suficientes, pero nadie dijo que el trabajo ya terminó.
Además de todo esto, Calderón ha sabido hacer algo en lo que Fox falló una y otra vez: cacarear el huevo. La percepción de valor es importante para la satisfacción del usuario y pocos lo logran. Cuando Fox lo quiso hacer, ya era demasiado tarde y ya había perdido toda credibilidad. Por lo tanto, felicidades también al equipo de comunicación de Calderón.
1 comentarios:
Me recuerda lo que dicen en "Everafter"... los que leen libros son personas que no pueden pensar por sí mismos.
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