viernes, abril 13, 2007

Our First Lady.

Antes de empezar los pondré en ambiente. Después de una semana de locos (cada noche en una cama diferente), salgo de la oficina y me dirijo al Starbucks de Gomez Morín. Nunca había venido en viernes a este lugar y gracias a la riqueza de la realidad, se puede describir de diferentes maneras: una sucursal del Gymboree, una prepa en recreo, un almacen de pubertos ó como diría Pepe: "apesta a adolescente". A mí lado están dos compas buena onda, ella le está contando a él sobre su viaje a Israel y cómo conoció a la perfección los usos y costumbres judíos en... cuatro días. Más allá está otro puberto que piensa que la vida se acaba cuando tienes 25 años, parace que tiene como 20 y ya está pensando que le va a regalar al hijo de la hermana del guardia de la planta 2 de su primer negocio, cuando este lo invite a ser padrino de su hijo. Afuera hay efuria por una fiesta y su respectiva pre, en fin, ya se imaginarán.

Vamos al tema. No están ustedes para saberlo ni yo para contarlo, pero estoy leyendo un libro sobre Felipe Calderón. El libro se llama Felipe Presidente. La primera parte es una recopilación de chismitos sobre como se desarrolló la campaña, la segunda un análisis muy estructurado sobre la situación de México, los retos de Calderón, el margen de maniobra que tiene y lo que se espera que haga. En esta primera parte entran en juego varios personajes, Manuel Espino, el equipo de Calderón, los que corrieron, los que se quedaron, Chepina Vázquez y Margarita Zavala, es sobre esta última de la que quiero hablar ahora.

Margarita Esther Zavala Gómez del Campo: la mujer del presidente, la primera dama. El autor menciona que es la primera dama mejor preparada que hemos tenido en la historia de nuestro país, osea cómo que la priera primera dama que es dama. No es un logro muy difícil de cumplir, pero se agradece que tengamos este tipo de peronajes en el ambiente político. Estudió Leyes en la Facultad Libre de Derecho, fue dirigente juvenil del PAN, diputada federal, secretaria y presidenta de varias comsiones en el Congreso, una carrera nada despreciable y ¡qué diferencia con Martita! Martita y Margarita tienen tres diferencias escenciales:


1. Una es hábil, la otra es inteligente.


2. Una es glamorosa, la otra es política.


3. Una es la mitad de la pareja presidencial, la otra es la esposa del presidente.


Esta mujer es en gran parte la culpable de que Calderón sea ahora nuestro presidente. En primer lugar porque apoyó su idea desde el principio, creyó en él y en su ideal de servir a México. Después porque fue ella quien mantuvo económica y emocionalmente a la familia en los tiempos duros de la campaña por la candidatura del PAN. Además aportó su experiencia para moderar la mecha de su esposo cuando era necesario, digamos que domesticó el genio explosivo del candidato. "Margarita es todo su soporte", decían los miembros del "cuarto de guerra" de Calderón en los días en que la campaña no marchaba. Desarrolló un importante trabajo procelitista, realizando giras paralelas a las de su esposo, reuniendose con grupos de jóvenes, de mujeres, de líderes, para contestar las inquietudes sobre la camaña de Felipe. Es de mucha gente conocido que los que hicieron la diferencia a favor de Calderón fueron las mujeres y los jóvenes, pero sobre todo las mujeres casadas, amas de casa o empleadas, Margarita fue punto clave en obtener esos votos. De hecho se dice que si el caso Hildebrando no se hubiera metido en el camino, ella hubiera tenido una exposición mucho mayor en la campaña.


Si Margarita fue parte fundamental en la campaña y en el triunfo de Calderón, no me cabe duda de que será también pilar de su sexenio y posiblemente (de mi se acuerdan), tendrá mucho que ver con la primera presidenta de México. Si Calderón le devolvió el respeto a la envestidura presidencial, Margarita le ha devuelto el interés y la dignidad a la primera dama de México.


Cajón de desmadre:


Siguen las ejecusiones en Monterrey. Me parece raro pero ahora que estuve e Tijuana me sentía más seguro que en la regiomontana metrópoli. Si no se calman me voy a vivir a otro lado, ¡ya dije ¿eh?!


En nuestro próximo capitulo, como manejar por la Rumorosa y no morir en el intento.

2 comentarios:

Po dijo...

¡Buena onda por Margarita! Entonces, ¿el libro está bueno?

Rodrigo B. dijo...

La primera parte del libro tiene poca estructura y a veces es repetitivo, pero vale la pena por los chismitos y el tener la visión desde andentro de lo que pasó en la campaña. La segunda es interesante, pero muy metódica y a veces un poco pesimista, no recomendable para distenderse.