La ausencia ya me mataba, pero mis posibilidades de acceder a internet en un ambiente cálido y relajado para escribir han sido limitadas. Así que apenas ahora que estoy con tranquilidad en un domingo por la tarde escuchando a... espétenme porque estoy escuchando a Alejandro Fernández y no puedo cantar y escribir al mismo tiempo; cambiamos de género y aprovecho para recomendarles a Michael Bublé. Miguelito es algo así como la versión canadiense de Frank Sinatra (que ya era como el Nicho Hinojosa de su época porque no cantaba ninguna canción suya, pero que sentimiento les ponía y qué lana le sacaba a la creatividad ajena). En fin muy recomendable para sentarse a fumar un cigarro (los que puedan, luego hablamos de eso), leer, dar una vuelta por ahí o ya en su defecto como preludio para una heidi de media oruga. Pero sobre todo no dejen de escuchar Call Me Irresponsable, el sencillo que le da nombre a su última producción musical (que tal el cliché de locutor de radio eh?? jajaja).
Bueno, vamos entrando en materia. Déjenme que les cuente que hace unas semanas, mi jefe se contagió de la ambición expansionista de TV Azteca y me mandó a mí también a la "Conquista de América". Pensé que me iba a dar mi disfraz de Fantasma del Caribe como a André Marín y compañía pero como que no le gustó la idea. Total que como suele ser él, un viernes por la tarde me dijo: "Pues lánzate la próxima semana para que me investigues "x" y "y" de la competencia" (un saludo si estás leyendo esto jajaja). Y al grito de: "empieza una semana del deporte más hermoso del mundo", me lancé el lunes por la mañana a visitar a nuestros vecinos.
Por razones logísticas y porque estamos en época de recoger varas (explico: mi papá siempre dice que hay época tronar cuetes y tiempo de recoger varas, para referirse a los tiempos en los que se puede gastar con más holgura y los tiempos en los que hay que ahorrar, hablaremos en otra entrega de los traumas y desengaños que me trajo esta frase en mi juventud). Pongo punto y seguido porque seguro ya se me perdieron con ese paréntesis tan grande, jaja. Decía que por esas razones el viaje se realizó en el Rayo de Plata. Como todo viaje a Laredo que se precie de ser bien aprovechado, llegué a desayunar al Ranchito, el único restaurante mexicano de dueños gringos en México, ¿qué tal?
En fin que aquí aprovecha uno para tres cosas: comerse la machaca más cara del mundo, comprar un seguro para el coche en Estados Unidos de dudosa procedencia y escuchar a toda una vergüenza de la música norteña (que ya es mucho decir). Estoy hablando de un señor de edad respetable, vestido a la usanza mezquitera de por acá, montado en un taburete como haciéndole al equilibrista y que invariablemente canta "Con la misma piedra".
Ustedes que son inteligentes y sagaces dirán: "bueno pues es la única que le sale bien y es la que toca", pues no es cierto. El hombre toca (es un decir) el acordeón de una manera tan horrible que debería de ser delito. "Bueno por lo menos canta padre, por algo lo tienen ahí", nooooooooooooooooooo. El canto es algo así como: "tosis sé ngdskskdo ajsd fda ma drááááá, tiónnnn res ca ddd ganaaaar" y todo lo demás es ininteligible. La única explicación que encuentro es que el dueño quiso plasmar el surrealismo de la vida cotidiana mexicana en este hombre, si es así lo logró y muy bien.
En fin que esta avalancha de cultura mexicana me vino bien para aguantar una semana en la fría y cotidiana vida gringa. Seguí mi camino con el tanque y el estómago llenos. La primer batalla contra el Imperio Yanqui la libré justo en la frontera como era de esperarse. Llegué a la caseta del puente donde me atendió un respetable oficial vestido con un impecable uniforme azul marino estilo Chabelo tardío. Después de revisar minuciosamente mi visa, que me dice y que le digo:
- Please open your trunk.
- ¿Qué pasó oficial ya nos llevamos así?
- What´s that?
- Nada que ahorita la abro.
Y que me bajo yo muy obediente a abrir la cajuela. Los lectores de mundo y que sean expertos en coches, sabrán que en el Tsuru no puede uno abrir la cajuela más que con un sofisticado sistema que consiste en introducir la llave, girarla y levantar la cajuela.
- Please sir, stay in your car.
- Ah, pues órale a ver cómo le hace.
- Sir, I told to open your trunk.
- Por eso güero, no soy elástico, o me quedó en el coshi o abro la cajuela, animal.
- Come again.
- Qué me tengo que bajar para abrirla compa.
- Ok, go ahead.
En eso llega la hermana de Chabelo con un perro y lo sube a mi cajuela.
- Oyeme mija y la aspirada y desparasitada ¿tu me la vas a pagar?
- Say what?
- No nada que se baje ese animal de la cajuela... no güera el perro, no me mal interpretes.
Total que pasé la revisión todo cool, todo nice. Pues bueno ahora el permiso de internación, el pretexto perfecto para cobrarnos más impuestos. Había una fila imponente para sacar el permiso. Mientras aproximadamente 7 agentes con capacidades diferentes hacían su trabajo (hacerse pendejos) dentro de las oficinas con aire acondicionado (clima para nuestros amigos de habla regia) varios mexicanos nos pudríamos de calor afuera. Extrañamente había cuatro máquinas de refrescos posicionadas justo al lado de la fila, que seguramente eran de una cooperativa de los oficiales con capacidades diferentes que no nos atendían. Me sentí como judío en la Alemania Nazi. Total que después de pasar dos horas en la fila y mentarle la madre mentalmente a todos los oficiales, me retiré.
Toda la semana restante pasó con relativa calma. El viernes que iba yo de regreso, fatigado, añorando mi tierra y dispuesto a llegar temprano para ver a México aplastar a Cuba, oh fortuna, nada de eso sucedió. Espero que me entiendan, después de una semana de manejar 300 km en promedio por día, estar en Estados Unidos all by my self y sin ver futbol, me moría por llegar a mi casita. Sólo 80 millas me separaban de México y en consecuencia iba yo como a 120 km/hr tratando de acortar la distancia en menos tiempo. Mientras trataba de encontrar una canción en el estéreo me percaté que unas sirenas se prendieron y se acercaban a mí. En ese momento fue cuando pronuncié aquel famoso y socorrido adagio: "oh shit!". Me orillé a la orilla. Para mi sorpresa ahora se acercó a mi ventana el primo de Poncharelo (para aquellos que no lo conozcan googleenlo).
-What´s the rush pal?
-Qué, ¿a poco iba yo muy rápido?
- You were running at 100 miles.
- ¿Cuánto es eso en pesos?
- Like 180 kilometers.
- No pues ahora sí que hice milagros porque el Tsuru no levanta tanto.
- We got it taped pal, so don´t try to lie.
- ¡Ah lo grabaron!, con madre, a ver déjeme ver como manejo.
- You´ll have to come with me to the station.
- Chido Poncho, ¿ahí van a pasar el juego?
- Follow me.
- Sí, sí, sí se inglés.
Llegamos a la estación y ahí me enteré que la multa sería como de 300 usd.
- No mi, pues no tengo tanto dinero.
- Well, then you´ll have to go to jail.
En ese momento pensé, pssssss total, un par de días en el tambo, comida gratis, igual y pasan el juego ahí. Además iba a ser como una nueva experiencia de intercambio cultural, psss órale.
- ¿Y cómo cuánto tiempo me voy a aventar mi Ponchis. ?
- That’s something the judge will have to answer.
- ¿Y dónde está ese compa. ?
- He just outside.
- Ah pues dile que le pase con confianza.
Se baja el juez de su camioneta, en la que iba una ñora que parecía ser su esposa. Me saluda muy amable y me dice:
- Do you speak English.
- Hasta la duda ofende güero. Os course my horse.
- I want you to understand very well the situation you are in. If you don´t pay that fine, your going to jail "cárcel".
- Si ya sé compa, pero cuántos días.
- One per every 5o dollars. Plus 1,000 for... Aquí ya no le entendí pero al final tenía que pagar como 4,000 usd, creo que por faltarle el respeto al perro de George Bush y por no irle a los Spurs de San Antonio.
Se me fue la sangre a no sé donde. Una cosa eran un par de días en el bote, pero esto ya era demasiado.
- Bueno, bueno tons déjenme ir a un cajero ver si tengo lana para pagar.
Para esto se baja otro compa de la camioneta de Ponchis, este era un policía de la delegación Iztapalapa pero disfrazado de gabacho. Más mexicano que el nopal y más antipático que Paty Chapoy. Y que me dice:
- No la vamos a hacer de taxistas para tí, así que tienes o no tienes lana.
- Primero no me hables golpeado chilaquil y segundo, si no sabes cómo armar una frase en español mejor ni le muevas.
- Ponte de espaldas.
- ¿Cómo para qué?
- Qué te pongas de espaldas.
- Bueno así por las buenas está bien.
Y mocos me pone las esposas (¿se han puesto a pensar porqué se llaman así?). Esas cosas son de lo más incomodo que puede uno tener entre manos y cuando no tienes experiencia con ellas menos, entre más tratas de safarte más te aprietan (ahhhhh por eso se llaman así).
Total amigos que llego al cajero, me quitan las esposas trato de sacar dinero y no tengo. Aprovecho para maldecir y desearle que se case muy pronto al de tesorería que se suponía me iba a depositar mis gastos de viaje de esa semana. Para colmo de males, en ese apestoso pueblo no aceptaban pago de multas con tarjeta de crédito
Pues sí señoras y señores, ya me veía yo explicándole a mi jefe que no podía presentarme a trabajar porque estaba en el tambo. Traté de dejar en garantía mi coche, mi visa, mi alma, vida y corazón, mírame con compasión, no me dejes Madre mía. Esos desgraciados me hicieron sufrir lo indecible y terminé hablando a mi casa en Aguas para pedir dinero por Western Union.
Cuando por fin pagué y me llevaron a recoger mi coche, me dice el primo de Cuahutémoc Blanco:
- ¿Qué aprendiste de todo esto?.
- Primero que no me debo distraer en la carretera cuando vaya excediendo los límites de velocidad, porque siempre hay policías sin que hacer. Segundo que los policías gringos son igual de corruptos que en México pero son más caros (jajaja esto no es cierto sólo lo digo por el coraje). Y tercero que eres un ser despreciable que se da baños de pureza tratando de decirme lo mal que hice al manejar rápido y al mismo tiempo me confiesas que tu has dado mordidas en México.
Bueno así terminó todo, bueno además ese día tiré el refresco de mi cena en el coche y me orinó un perro.
Lo único rescatable es que mientras iba yo llegando a Monterrey, presencié un espectáculo indescriptible. Había una tormenta eléctrica sobre la ciudad y a mí me tocó verla desde la distancia durante 15 minutos, muy recomendable.
Con la selección ya sabemos todos lo que pasó... malditos gringos.
Cajón de desmadre:
Aprovecho este espacio para agradecer a los visitantes de Italia, Colombia, Chile, Argentina España y Singapur (es en serio). No sé como dieron con esta página ni porqué les interesa, así que escríbanme para que me saquen de la duda, barba.rodrigo@gmail.com.
En la próxima entrega: porqué dejé de fumar y cuáles son sus ventajas.
Gracias, público inteligente y conocedor.
1 comentarios:
Que habido!!!!
Pues así lo es, dejar de fumar tiene sus ventajas!
Nunca había visto un rosal en una jaula, mucho menos en prision, pero despues de haber leido esto si me doy una muy buena idea!, jajajajaj ntc!!
Si ese Tsuru hablara por el clatsun (SIC), espera! cual clatsun pues ni tiene! jajajaja, otra anecdota haber si te animas a contarla! jajaja :P
Bueno, pues te dejo y nos vemos mañana México vs Argentina!!!!
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