miércoles, noviembre 07, 2007

De tu arte a la mia...

Sigo con insomnio, sigo en la Mac, ya le encontré a lo de los acentos.

Sabelotodos, expertos, vaticanistas, intelectuales, americanistas y Carlos Loret de Mola, pertenecen todos a una misma raza, la raza de la gente que me hace que me hierva el buche. Esta semana volvieron a las andadas. Resúltase que fui yo recriminado por haber hecho el comentario de que prefería volver a pagar por a ver a Miguel Bosé que para ver al ballet Chino que vino a la ciudad hace algunas semanas. De por si la cultura oriental nunca ha sido de mi agrado y para colmo el ballet en particular no es mi expresión artística preferida, ya se imaginan lo que se me antojaba ir a un ballet chino (háganme el pequinés favor). Total que fui tildado de ignorante, naco, borrego, niño pop, hijo de la mercadotecnia y casi, casi apátrida por no apoyar el que viniera a la ciudad un ballet de talla internacional, que incluso iba a participar en la ignauración de los Juego Olímpicos de China. Para empezar, yo no estaba en contra de que no vinieran, no soy quién expide las visas para negarles su llegada, segundamente (jajaja), fuera o no fuera no iba a apoyar a la cultura porque me regalaron el boleto y en tercermundista lugar, si el hecho de que no te gusten todas las expresiones de la cultura es ser naco y ser culto es fingir interés por algo solamente porque suena muy culturoso, no es mexicano, va a salir en la ignauración de las olimpiadas y va a ser la oportunidad de decir que fui a algo que no todo mundo conoce, then I confess, soy naco. Desgraciadamente esta gente que me dice naco pone cara de fuchi cuando escucha música ballenata, que cumple con todas las características anteriores, sólo que comete el irremediable error de ser popular, escupo.

Hace un par se semanas fui al concierto que Miguel Bosé tuvo la dicha de presentar en Aguascalientes. No coincido en la visión de la vida que tiene este hombrecito (como se empeñan en decir algunas), ni siquiera estoy seguro de que sea hombrecito (tampoco de lo contrario). Para empezar Miguel Bosé es ateo, bueno creo que es agnóstico, que para efectos prácticos es peor y su idea de dignidad humana está tan derretida como los relojes de Dalí. Pero hermanos, señoras, señores, Bosé es un bohemio y de los buenos. Es el tipo de persona que solo podría ser tal como es, dada la personalidad de sus padres (Miguel Dominguín, torero de época y Lucía Bose actriz y bailarina italiana) y padrinos (Pablo Picasso y Salvador Dalí). Parecerá cliché, pero creo que es verdad, si uno mete en la licuadora a estos cuatro elementos, creo que lo único que puede salir es Miguel Bosé. Su canción, el Hijo del Capitán Trueno dice: "el hijo del Capitán Trueno, nunca fue un hijo digno del padre, salió poeta y no una fiera, hijo de su madre". Efectivamente, Bosé no heredó el autoritarismo machista y la temeridad de su padre. Pero si se quedó con un poco de egocentrismo y vida sibarita. Despues de ser animado por Picasso para incursionar en la vida artística, a los 14 años pudo debutar como actor, pero su padre se lo prohibió. Luego de probar suerte en varios países y ambientes, se topa con la escuela de danza de Danza y Mimo de Lindsay Kemp, esto le puso en contacto con lo más vanguardista de la cultura inglesa. Al final encontraría en la música su carrera definitiva.

Por eso creo que Miguel Bose merece el titulo de artista. Cada cancion de sus conciertos me parece una pequeña obra de teatro, tiene una habilidad plástica envidiable (obviamente producto de sus años londinenses), las letras de sus canciones están salpicadas de pasión, sangre y arena. Si a esto se le añade un guitarrista muy competente, unos arreglos musicales palpitantes y un manejo de luces sencillo pero bien aprovechado, tenemos un espectáculo bastante completo. Dentro de esas pequeñas obras de teatro hubo algunas que me dejaron helado, porque me recordaron momentos bastante tristes (y porque estaba haciendo un frio de la fregada y yo no traía calcetines), hubo otros que me recordaron momentos bastante alegres. Lo chistoso es que solo al final me acorde de lo que dijo Miguel Bosé al empezar el concierto, que lo que el quería lograr era destapar los recuerdos particulares que esas canciones le trajeran a cada individuo ahí presente. Definitivamente lo logró y a fin de cuentas de que se trata el arte sino de transmitir sentimientos e ideas.

El lunes siguiente (creo que fue el siguiente, no me acuerdo), asistí al mentado ballet chino. Me llevé la agradable sorpresa de que entendí algunas cosas y me gusto mucho la mayoría del vestuario. Aprendí a apreciar un poco el ballet y me divertí viendo lo chistosos que son los chinos. Además de esto creo que les hace falta bastante ensayo a los chaparros para las olimpiadas, le tienen que dar unas remendaditas a los vestuarios y que le rueguen a la diosa que se encarga de los hombres, que el sonido de las olimpiadas no este tan nefasto como el del Teatro Aguascalientes, que daba pena (al cabo creo que esa diosa es la que tiene como mil brazos, asi que no creo que le cueste mucho trabajo emplear dos o tres en revisar bien las bocinas). Además de todo esto creo que también disfruté el ballet chino, pero que nadie me diga que tengo que ver algo para no caer en una falta de incultura (como diría Cantinflas). No veo, ni oigo, ni leo, ni gusto, ni siento para ser culto, lo hago para disfrutar la vida y tratar de vibrar al ritmo que vibran los demás, al diablo con los "cultos".

Cajón de desmadre:

Sigo leyendo Mexico Tierra de volcanes y es una perdida tras otra. Ya habrá un blog conmemorando la revolución, sólo adelanto que veo dos bandos en la historia después de la "Independencia": los inocentes por no decir estúpidos (Iturbide, Maximiliano y Madero), los ambiciosos (Huerta, Carranza, Obregón, Lerdo de Tejada, Juárez, el 99% de los embajadores gringos, el 50% de los extranjeros, miles de hacendados y muchos más), a los que les gustaba echar bala (Villa, Santa Anna y la mayoría de los pueblos del norte) y los que además de caer en alguno o varios de las categorías anteriores le hicieron algún bien al país (Díaz, Lincon, miles de industriales y hacendados que daban trabajo y condiciones dignas). México no conoce a sus héroes, todos son anónimos.

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