Para variar, me desaparecí bastantes meses otra vez. De noviembre para acá, afortunadamente, hay cambios en mi vida.
Gracias a Dios, mi papá terminó un proceso difícil, tal vez una de las pruebas más grandes de su vida. Como él mismo dice, tocó la puerta y San Pedro le dijo que todavía no era tiempo. Después de la cirugía vino un proceso de recuperación largo y complicado, hasta terminar en una cuarta cirugía que afortunadamente terminó con gran éxito, hace apenas unas semanas.
Precisamente el día de esa última operación, sentí algo que podría llamar: una probadita de infierno. Ya decíamos en otro blog que el infierno es la ausencia del Amor. Pues aunque no se trataba del Amor, es lo más cercano que conozco a ese amor de Padre, a ese sensación de amparo, de paz y de seguridad que da la Filiación Divina.
Eran las 7:00 a.m. y mis hermanos y mis papás estábamos esperando al camillero para que llevara a mi papá al quirófano. Todos nos conocemos muy bien y a pesar de que nadie lo quería decir, la película de 7 meses atrás parecía proyectarse en la pared del cuarto, la tensión nos comía a todos, que procurábamos disimular con bromas. Cuando por fin llegó el camillero, se nos helaron los pies (bueno por lo menos a mí). Preparó la salida y todos nos despedimos de mi papá tratando de poner la mejor cara posible. Yo no pude. Salí del cuarto siguiendo al camillero, no sé porqué. El cuarto dónde estábamos era el último del pasillo, así que me recargué en la pared donde finalizaba éste y me quedé mirando como avanzaba la camilla. Esa sensación de pérdida, ese pensamiento de la última despedida, es un pequeño infierno. Para hacerlo aún más difícil, justo cuando estaba pensando en esto, mi papá levantó la cabeza de la camilla y volteó a verme; su cara de espanto y nerviosismo acabó conmigo. Durante todo los 7 meses y particularmente los 33 días que estuvo internado mi papá la primera ves, me esforcé por no llorar, sobre todo delante de mis hermanos; pero esto fue demasiado para mí. Gracias a Dios que los tengo a ellos y que puedo buscar sus brazos siempre.
Tal vez a alguien le parezca demasiado exagerado o ridículo lo que acabo de narrar (o tal vez la forma de narrarlo), pero como no escribo para agradar, allá ellos.
De mi abuelo aprendí que siempre hay que mirar para abajo, no sólo para arriba; no como conformismo, ni como medida de éxito, sino en el sentido de que hay que darle gracias a Dios por las bendiciones que tenemos, al darnos cuenta de las carencias que tienen otras personas, tal vez con más méritos que nosotros y no solamente pedirle a Dios por las bendiciones que no tenemos. Esto parece una obviedad, pero es difícil tenerlo presente, siempre queremos más y nos desespera, hasta nos enoja que Dios no escuche nuestras peticiones, que a veces incluso son humanamente comprensibles y legítimas. Dios tiene otra lógica, punto. Le doy muchas gracias, porque me doy cuenta de que a mi alrededor hay mucha gente que ha perdido a sus padres.
A todos los que estuvieron cerca con sus oraciones o con su presencia: muchas gracias, se notó.
Cajón de desmadre:
Tres de película.
Ahí les van los comentarios de tres películas que me parece vale la pena ver.
- Antes de partir (The bucket list): El título en inglés es genial y una mejor traducción sería: "Antes de colgar los tenis" ó "Antes de que nos cargue el payaso" ó, dirían algunos "Antes de que nos lleve Lashi (verbo mixteco intrudicible)". Además de la actuación de Morgan Freeman y Jack Nicholson que son una garantía, la historia está muy bien contanda y a pesar de que no se trata de una apología del concepto cristiano sobre la muerte, tiene elementos bastante rescatables sobre el sentido de la vida y la trascendencia del hombre, sobre todo en el ámbito familiar.
- El viaje de la Nona. Esta película vale la pena por estas razones: es mexicana y: no salen ni Gael García ni Diego Luna, ni trata de uno o más adolescentes ligeros de cascos, ni es la típica de González Iñárritu de mil historia que convergen en una, no es clasificación C y está medianamente bien hecha. Lo mejor de la película es que el guionista y el director parecen llevar la película en un sentido (la comicidad del falso viaje a Italia de La Nona y la serie de engaño en los que aparentemente cae) y con una dinámica que aparentemente se les sale de las manos cuando el viaje termina y todo vuelve a la normalidad, sólo para demostrarnos que los engañados son los familiares de La Nona y nosotros mismos, al tratar de adivinar el curso que tomará la historia. Las obvias deficiencias en los juicios morales sobre la dignidad del hombre, no opacan el hecho de que esta película nos demuestra que el cine mexicano es capás de hacer algo más que películas para adolescentes lascivos y adultos trasnochados. Esta película hace reír sin albures, hace sufrir sin amarillismo y hace llorar sin ver a Gael García actuar.
- Justo en la Mira (Vantage point). Desde la perspectiva de 8 diferentes protagonistas de un mismo hecho (un atentado contra la vida del Presidente de Estados Unidos), el director nos conduce atrás y adelante en el tiempo para irnos develando una a una las piezas del rompecabezas. Aunque es el típico thriller gringo, con el típico final gringo y con el típico mensaje gringo ("for the land of the free and the home of the brave."); la película tiene una excelente persecución por las calles de Salamanca, unos cambios de velocidad y nitidez en las tomas de la escena final que la hacen espectacular y una edición muy cuidada a mi parecer. En fin que, aquél a quien le guste 24 no saldrá decepcionado.
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